Cuando nada queda
y una voz en off taladra tu cráneo,
con la frente en el vidrio
observa hacia fuera
aunque el gris del día empañe tus pupilas.
No digas lo que pasa,
porque pasa y va,
y si no va,
procura con tus garras afirmarte con ahínco
y rebana lo invisible de la ausencia efímera.

No digas nada,
camina en el vacío
donde solo el silencio puede propagarse
y entonces cuando estalle el grito agudo de victoria,
no digas lo que pasa,
porque pasa y va,
y vos
como siempre,
vas a estar acá.