Por el camino de la noche llegué
al amanecer de tus ojos profundos,
de tus finos labios,
........que besan mi boca,
y de tu existencia absoluta que me vuelve humano.

Estuve acurrucado en mis propios brazos
descreyendo del día,
........amante del insomnio,
peregrinando pasadizos
sin salidas
en los dédalos sublimes de la soledad y el tiempo.

Me encontré,
me prohibí palabras para ocultar los miedos
y me dejé llevar por el viento
de las sombras de canciones tristes y sonrisa alegre.

Por el camino de la noche llegué
al destino de tu existencia cierta,
al sitio perfecto del universo donde realidades y utopías
se hacen carne en los huesos,
aire fresco en el rostro y sangre en el cuerpo.

Llegué al sueño que hostigaba por incrédulo,
al amanecer que no esperaba,
al sol de tu mirada inmensa que me absorbe y me deleita,
a las cálidas palabras de tu voz,
al infinito delirio de tu presencia eterna.

Si volviera un día a encontrar la noche,
las mañanas no podrían volver a despertarme.